Los que siguieron la publicación anterior sabrán que mencioné tener muchos desafíos la semana pasada.
Tenía temor de lo que podría suceder, pero ahora puedo compartir la buena noticia.
Viajé a México por temas laborales y todo salió excelente🥰
Sentía que era un reto grande porque era la primera persona del equipo de recursos humanos que visitaba la región, y la misión era conocer al equipo y participar la cena de despedida de año.
Fue una experiencia increíble, es surreal pensar que mi trabajo me brinda la oportunidad de viajar y más porque me preguntaron de una semana para otra si podía ir.
Fue completamente inesperado.
Siento un gran compromiso por el momento laboral en el que estoy y lucho todos los días por callar la voz del síndrome del impostor.
Estoy trabajando en superar mis inseguridades.
Desde el 27 de agosto empecé a vivir un período de colapso total en cuanto a mis inseguridades.
Experimenté pensamientos oscuros, tomé decisiones impulsivas y viví una serie de momentos que alteraron por completo la “tranquilidad” del año que venía experimentando.
Hasta ahora, apenas estoy comenzando a levantarme, y siento que estoy haciendo un recuento de los daños para ver por dónde empezar.
Me gustaría culpar a los eclipses, pero la verdad es que la responsabilidad, por no llamarla culpa, es mía. Aunque quisiera decir que ya tengo un plan para mejorar todo, en realidad me estoy aferrando a la paciencia, al tiempo y a la terapia para poder recuperar mi brújula y mi mapa.
Es difícil reconocerlo pero creo que por primera vez estoy tomando conciencia de esto, empecé a tener terapia semanal y justo hoy que tuve terapia pude hablar de muchas cosas sin llorar.
No porque las tenga superadas sino porque siento que estoy tocando fondo y que ya no hay más hasta donde caer. La ley de Murphy dice que siempre todo puede estar peor pero ya fue suficiente.
Gracias a los que leen 🤗
I’m so sick of running as fast as I can 😓
Recuerden que estoy en Spotify.