Tiempo y espacio.

Empecé a ver una serie donde hablaban de escribir sobre un día que recuerdes mucho así que decidí escribir sobre un día que recuerdo mucho.

El día que volví a mi casa en Venezuela después de cuatro años y medio admito que fue, por un momento, abrumador. Entrar a ese lugar y ver tanto espacio me hizo darme cuenta por enésima vez que mi apartamento actual es pequeño pero no lo suficiente como para que no se desordene.

Fue una sensación extrañamente conocida volver a estar en el lugar que considere mío durante tanto tiempo; al principio de estar acá en Bogotá unos segundos antes de despertarme, mientras mi cerebro mandaba la señal de abrir los ojos, yo esperaba ver el techo de madera de mi casa en Venezuela y cuando abría los ojos y veía el techo blanco era como un minichoque que en cuestión de segundos me preguntaba y me respondía a mi misma ¿Dónde estoy?

Ese día lo recuerdo perfecto y recuerdo la sensación porque durante las semanas previas al viaje sentí mucho miedo de como iba a ser la experiencia de volver por todo lo que implica estar en Venezuela.

La casa es verde, cálida, espaciosa, con una capacidad de hacerme dormir lo cual realmente no es muy difícil y tiene algo que llamaría lo bueno conocido. Es la cualidad que tienen los lugares de traerte recuerdos y sensaciones que son muy fáciles de reconocer y que te llevan a tiempos que estaban guardados en tu memoria y que recuperarlos te hace sentir nostalgia de lo que fue pero que por lo menos en mi caso considero que cada uno de esos momentos me trajo al lugar y al tiempo en el que estoy y que hoy vivo la vida que quiero en parte gracias a mi pasado.

Entendí que necesitaba ese viaje, y ese día en particular, para darme cuenta que mi lugar esta en Bogotá por ahora. Yo pensé que al volver me sentiría como hace 4 años que me vine, pero lo que también pude reconocer es que no soy la persona de hace cuatro años y eso esta bien. Quizás el miedo de volver era también porque no quiero recuperar todas las inseguridades que tenía hace 4 años.

Casa en Vzla. Noviembre 2021.

El ejercicio era escribir sobre un día, pero aprovechando que estamos hablando de días hablaré sobre otro. Hubo una vez en un reino muy lejano volviendo a mi casa de mi trabajo que anhelaba llegar, cuando cruce la puerta tuve una sensación de seguridad increíble y de “estar en casa”.

Por eso digo y creo que al menos por ahora mi lugar es este, el que me da seguridad y al que quiero volver después de un largo día.

Creo que esta sensación de seguridad también vino luego de trabajar en sentirme cómoda estando conmigo, antes tenía mucho miedo de estar “sola” y pensaba que no lo lograría. Viviendo el día a día conmigo y mis pensamientos y también yendo a terapia me di cuenta que me caigo bien y disfruto estar sola, escuchando la música que me gusta, viendo series y pidiendo domicilios, haciendo un quesillo y alegrandome por las cosas pequeñas de mi vida acá, como conseguir un puesto vacío en el bus.

Como dijo Erika de la Vega:
Al final uno crea su propia república.
La única a la cual perteneces.

A sky full of stars ✨

20 feb 2022

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